Mi primera experiencia en Cannes (Parte II)

Leer la primera parte de este relato

Cuando abrí los ojos el jueves en la mañana, la confusión de segundos mientras asumes dónde te encuentras y que estás durmiendo al lado de un desconocido, terminó en una sonrisa. No por la última razón, sino por el hecho que estaba en la ciudad de uno de los festivales de cine más importantes del mundo. Por eso, el segundo día de Cannes empezó lleno de emoción y cansancio.

Como expliqué, el hotel en el que nos quedamos no era de alto presupuesto. Claramente, no era cinco estrellas y no estábamos como Steven Spielberg o Nicole Kidman o el resto de miembros del jurado de este año quienes reciben, entre otras cosas, una estadía privilegiada. No quedaba sino consolarnos pensando que algún día podrá ser así.El cuarto en el que dormíamos apenas se ajustaba para los tres, pero insisto, estábamos en Cannes y poco importaba. Era primera vez que me quedaba en un cuarto así en un hotel, porque tenían una distribución muy extraña con el lavamanos en la mitad, al lado de las camas; la ducha le seguía, con una puerta muy delgada y casi transparente. Si te bañabas, los otros podían ver más que tu contorno. Decidimos hacer turnos para no asegurarnos audiencia en primera fila mientras nos bañábamos o utilizábamos las toallas para intentar cubrir la mayor parte de la puerta. El inodoro estaba separado, al menos ese sí estaba bien cubierto.

A pesar de haber ido a la cama mucho después de la medianoche, los despertadores sonaron a las 7:45, temprano en Francia, porque queríamos conseguir una invitación para los estrenos del día.

Así es como funciona:

Durante el festival existe una plataforma virtual activa de 8 a.m. a 10 p.m., donde se pueden reservar las invitaciones para las premieres del día. Aunque estés acreditado, debes tener una invitación para poder asistir.

Cada día se estrenan una o dos películas. Hay tres proyecciones por día: en la mañana o en la tarde; en la noche, tipo 19h; y más tarde a eso de las 22h. Las que son en la noche son las más apetecidas, porque son a las que asisten los actores/directores de las películas en competición. Son las más difíciles de conseguir y las más peleadas entre los acreditados.

Pero a pesar de que nos levantábamos antes de que dieran las ocho, la plataforma se parece a algo como esto:

canness

Al lado de cada película aparece: “Demasiado Tarde” o “No más invitaciones”.

No era un buen panorama para un grupo de veinte que quieren asistir a alguna de las sesiones. Lo que se debe hacer es actualizar la página durante el día para ver si se tiene algo de suerte.

Aparte de la madrugada, esa noche no pude dormir muy bien, porque tengo una tendencia a roncar y dormía con gente que no conocía. Mi instinto me dice que quedarme de lado es la solución para matizar un poco el asunto, pero es inevitable una vez Morfeo se apodera de tí. Entonces vives una tensión toda la noche que no te permite dormir en paz. Ese día me dijeron que sí me escucharon, pero no era horrible. Para los días siguientes me dije: no importa, voy a dormir, estoy demasiado cansado, qué se jodan!

Alejado de todo el glamour que se sentía en el ambiente del festival, una de las mejores cosas del viaje, fueron los desayunos del hotel: un buffet excepcional, con los panes más suaves, los croissants más crocantes y los panes de chocolate más delicados que me he comido en la vida. Además de jamones, quesos, mermeladas, jugos, café, chocolate. En fin, una cantidad de comida que solo daban ganas de empezar el día con la mejor energía

Depués de esta agradabe sorpresa, nos organizamos y fuimos a hacer nuestra primera fila de una hora de espera. Fue interesante la experiencia del Festival porque confirmó que desde que llegué a Francia, en todas partes se debe hacer fila. Con las acreditaciones uno tiene acceso a las películas de la selección, solamente al otro día de haber sido estrenadas. Pero no puedo decir que empezamos con el pie derecho con las películas. Vimos la película Only God Forgives, con Ryan Gosling,, que había sido estrenada el día anterior. No fue para nada lo que me esperaba, pero bueno, las críticas lo anticipaban y no hicimos caso. Hay muchos elementos para resaltar, pero en conjunto no disfruté la película con la que inauguré mi viaje.

Por fortuna estaba con unas niñas bastante curiosas y entronas, quienes haciendo fiel honor a sus estudios en comunicación lograron conseguir unas invitaciones para la proyección de la película Nebraska que se estrenaba a las 15h. El panorama y el ánimo cambia rotundamente, porque cuando tienes invitación no tienes que hacer fila y pasas fácil. Esa fue nuestra primera red carpet, pero no se cuenta porque solo las la noche son las elegantes y reciben a las estrellas. A diferencia del film de la mañana, esta fue una de las películas que más me interesó durante todo el festival. Fue una mezcla de comedia y drama en buenas dosis que me mantuvieron despierto toda la película.

Esto es importante notar, porque durante Cannes veíamos varías películas por día, además del trasnocho y la madrugada, y esto hacía que nuestros cuerpos fuera exigentes. A un mínimo desagrado, no perdonaban y nos hacían dormir fácilmente durante la proyección. Fue un mal común confirmado.

Después de la película, nos quedamos hasta que la mayoría de las personas habían salido y logramos ver a algunos miembros del jurado. Kidman, Spielberg, Waltz y Lee. El recuerdo queda en la mente, la prueba queda en barrido.

Kidman

Más tarde, en la noche, asistimos a otra película, pero no un estreno de la Selección.  Durante el festival, también hay otras proyecciones que no corresponden a la selección oficial, pero que son parte del ambiente cinéflio de la ciudad. Está por ejemplo la reconocida selección de la Cierta mirada o la Quincena de realizadores que suceden a unas cuadras del Palacio de los festivales. Pude ver entonces, con un grupo más reducido, la película All is lost, un film inspirador de un hombre que está en su barco en medio del mar y se atropella contra un contenedor. Las líneas del filme son contadas en una mano pues es todo el recorrido de su supervivencia a esta aventura de vida o muerte. A mí me impactó y me interesó bastante, muchos la odiaron.

Pero el día no acababa todavía. Esa misma noche, después de la película, es decir como a medianoche, intentamos de nuevo aquello de colarnos a las fiestas privadas. Resultó que una de las niñas del grupo había entrado el día anterior, se había escabullido entre un grupo de americanos que entraron a la vez y que sí tenían invitación. Estábamos obstinados a vivir una experiencia de fiesta en Cannes como fuera posible. Sin embargo, como eramos tantos, y bueno, porque era muy difícil en verdad, tampoco lo logramos esa noche. Y de hecho, nunca. Supongo que ya los de seguridad conocen a los veinteañeros que intentan hacer la misma todos los años. Es impresionante, porque hay gente que se mete por los techos y lo logran, toda una osadía. Algunos decidieron ir de nuevo al bar del día anterior. Estuvimos allá un rato, pero ya el cuerpo no daba para más. De nuevo al hotel para dormir, pues al otro día comenzaba temprano para las nuevas proyecciones.

J+2

Mi compañera de cuarto me aseguró que no había visto a alguien que se durmiera tan rápido como yo. Y es que mi sueño es pesado, yo digo y más me demoro en acomodarme. Y aunque ella y el otro roomie intentaron ingresar a la plataforma en Internet temprano para lograr conseguir invitaciones, yo me había dado por vencido, porque todo el día anterior intentamos y no funcionó, y yo soy malo para mantenerme con esas estrategias marketing donde tienes que rogar para conseguir lo que quieres, entonces seguí durmiendo media hora más. Me encontré con ellos después, en la fila de las 10 a.m. para el film Michael Kholhaas. Pero era una película de caballos y medieval, para nada mi estilo, y pues sufrió intencionalmente las consecuencias del cansancio y la madrugada.

Para la tarde, decidimos hacer la fila último minuto. Para las funciones de estreno, existe una fila que se debe hacer más o menos una hora y media antes del comienzo, para ver si los invitados no llegan a la función. Hay gran probabilidad de poder entrar, pero puede también que pierdas el tiempo y ni entres. Esa vez tuvimos suerte porque estábamos en los primeros puestos, y como era película a las 15h no había tanta gente como en las noches. Logramos ingresar pero nos tocó separarnos, cada uno por su lado. A mí me tocó en una silla bastante incómoda porque si medio me movía intentaba plegarse. No fue genial el asiento pero, otra vez me repetía, estábamos en Cannes, en una película de estreno, poco importaba.La película era The Immigrant, una película de Hollywood que tenía a Joaquin Phoenix, Marion Cotillard y Jeremy Renner, en los roles principales. A pesar del buen reparto, qué lata! Un cliché impresionante, que no disfrute nada, me pareció predecible y poco emocionante, además le sumaba la incomodidad de donde estaba sentado. No iba muy bien mi segundo día de cine.

Salimos, pero nos volvimos a dividir. Es difícil mantenerse y complacer a una decena de personas, además que caminando parecíamos primíparos universitarios buscando su próximo salón de clases. Yo me quedé con un par de niñas y estábamos esperando la entrada de los actores que acabábamos de ver porque ya empezaba la alfombra roja y no habíamos tenido nuestro momento de fanáticos. Vimos a “las estrellas” de The Immigrant y toda la parafernalia alrededor de ellos. Los planos hacían ver esa alfombra roja muy extensa y es un espacio de apenas unos metros de longitud. Y todas las personas invitadas a esa proyección se deben apurar a entrar, sino hay personas encargadas para presionarte, para que así los actores y el director puedan entrar de últimos y sean recibidos por el director del Festival Gilles Jacob.

Después de nuestro momento groupie, fuimos a comer. Las opciones pueden ser muy amplias si tienes un buen presupuesto, si no, son los camiones de comida que están en diferentes partes de la ciudad y que ofrecen sánduches, paninis, helados, papitas. Es decir, comida medio chatarra que aunque cansa, ayuda a pasar el tiempo y no sacude tu bolsillo exageradamente.

Ese día queríamos ir a las proyecciones de Cannes en la Playa, pero había demasiado viento y la cancelaron, entonces no fuimos a ninguna otra, no queríamos hacer más filas. Decidimos ir a un pub con música para bailar. Uno asume que que Cannes, durante el festival, es una ciudad animada en las noches. Pero no. Todo es muy centralizado, incluso si la ciudad es pequeña, y resultamos por una parte donde eran contados los bares abiertos. Yo ya no estaba muy animado, cansado de las tentativas de las fiestas privadas o de terminar casi por obligación en un bar que me acordaba de mis noches en el bar Bantú, al frente de la Universidad de Antioquia. Entonces fuimos a un pub, con un dj árabe de muy mal gusto musical. Ya empezaba yo a ponerme tedioso, y quienes salen conmigo saben cómo es eso: frunzo ceño, hago mala cara y me quejo por todo. Pero bueno, una vez más mi frase del paseo llegaba: hay que aprovechar, estamos en Cannes. Bailamos en una pista improvisada en la mitad del bar y tomamos cerveza. Por alguna razón todos estaban muy animados menos yo. Las niñas estaban más que contentas con lo que habían tomado e incluso me tocó llevar a una de la mano de vuelta al hotel. Nos entramos después de la una, yo cansado como siempre, con muchas ansias de dormirme y ni pensando en tener que madrugar una vez más. Pero al siguiente día fue la mejor sorpresa de todo el festival.

 

Continúa con la tercera parte aquí

3 comentarios sobre “Mi primera experiencia en Cannes (Parte II)

  1. Dani, Una primera y rápida lectura de tu relato del festival de Cannes me trae a la memoria ese paseo que hicimos, en el año 20??? a MOÑITOS, te acuerdas….!!. Cuando Lili, o, no se quien fue que gritó que había un ratón en la Alberca del agua que usaríamos para todo,
    …….. O el pasaje del lavamanos en mitad del dormitorio,…y quien roncaba mas, el concierto de ronquido era impresionante,….el mío era muy sutil y dulce, casi como una de las sonatas mas escuchadas del genio de la música….., O cuando relatas el pasaje del desayuno Francés con el croissant y el suave pan ……. , O, qué tal la fila que hacíamos en el rancho de Doña Anacleta para saborear las ricas arepas de huevo y carne y quedar listos para solicitar las llaves que nos abriera la puerta del mar( Esto lo hacia Carlitos………..). Yo creo que tu recuerdas todo esto, nos quedas debiendo este Relato con tu estilo un tanto macondiano……
    Felicitaciones Dani, tu pluma es entretenida, hasta pronto
    Saludos

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