La comedia romántica de Mindy Kaling

Nunca seguí regularmente la serie The Office y no tengo mucha consciencia de los personajes, a parte del Michael Scott que era interpretado por Steve Carrell. Por eso, Mindy Kaling se me hizo una cara nueva cuando comencé a ver su programa, a inicios del otoño. No estaba muy convencido de qué era lo que sucedía en el nuevo show de la Fox, pero me pareció un buen entretenimiento para pasar el tiempo mientras comía el almuerzo o terminaba la cena.

The Mindy Project sigue la historia de ella, una ginecóloga en sus treinta años quien vive en Nueva York, intenta conocer hombres y ser exitosa en su trabajo. Es una comedia romántica como las que ella tanto admira y las que repite en cada episodio. Cada vez sale con un hombre más particular que el anterior y entre sus ocupaciones se encuentran desde ministros de iglesia hasta prostitutos.

Y entonces me vi esperando los capítulos cada semana y riéndome del mundo rosa en el que vive Mindy, la de la serie, que está construido con unas líneas astutas y un buen desarrollo de sus historias, y que captó a una gran audiencia de mujeres en sus 35 años y a mí. La particularidad de la serie es que se ríe de toda la ilusión del género, con de comentarios irónicos y detalles a propósito, que provocan gracia y demuestran la destreza de sus escritores.

Aunque admito que no fue del todo fácil adaptarme y comprender el mundo en que se desenvuelve Mindy, ahora veo las dinámicas que maneja el grupo de trabajadores, la ironía con la que fue concebida su personaje y el papel que tiene cada uno de los otros protagonistas de la serie, quienes son muy fieles a sí mismos en cada capítulo logran buenos momentos en la pantalla.

Un capítulo de The Mindy Project  seguramente comienza con una voz en off, que resulta siendo Mindy hablando con alguien. Este detalle me parece brillante. O que el enfermero Morgan sea el ex convicto más cariñoso que he visto en la pantalla, le dan puntos positivos a esta serie que ya está firmada para su segunda temporada.

No sé por qué al principio, esta propuesta de Kaling se me hizo que tenía ciertos elementos de Ugly Betty y de 30 Rock, y que Mindy, la de la serie, se asemejaba Betty y Liz Lemon. Aun así, me parece que ella logró conseguir su propia voz, al ser una mujer ilusa y enamorada de las comedias que invoca y una mujer inteligente, que intenta descubrir qué es lo que quiere exactamente, acompañada de un buen humor y situaciones comprometedoras en cada episodio.

Esta es la primera vez que una mujer de ascendencia india actúa en rol protagónico en el primetime americano, por lo que también le da puntos por discriminación positiva. Las citas amorosas, sus reacciones frente a los asuntos del día a día, una vida social y unos mantras de vida bastante cuestionables, se convirtieron en puntos a favor de esta comedia novata que tiene como protagonista a una profesional.

Por ahora solo veo un buen presente y futuro para esta serie, que pueden ser de esas que queden en pantalla por mucho rato sin molestar a nadie y, en cambio, alegrando el rato de los martes en las noches.  Bien por Mindy.

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