La comedia olvidada

Cuando uno ve Parks and Recreation, debe saber que entra a un mundo donde la verosimilitud y la ficción están separadas por una línea muy fina. Aquí, los personajes pueden llegar a actuar de manera ridícula, pero se enmarcan dentro de personalidades bastante definidas y constantes, que vuelven habitual y obvio ver sus reacciones frente a las situaciones del programa.

Desde su primera temporada logré engancharme a las ocurrencias que suceden en la sección de Parques de la ciudad de Pawnee. Aun así, fue desde la segunda que crearon un producto de comedia sólido y la crítica lo notó. Pero los espectadores no.


Parks and Recreation
es una de las series más inteligentes que existen actualmente, pero su rating no logró superar los 5 millones de personas, en el pico más alto de la temporada 2010-2011, una cifra deprimente junto a otras de estándares bien altos, como los veinte millones en los que rondan de Two and a Half Men de la era Ashton Kutcher.

Sin embargo, la comparación puede ser un poco injusta pues en rating NBC, que pasa Parks, siempre termina en los últimos lugares, cualquiera sea su horario.

Una de las particularidades de esta sitcom es que ha hecho que me ría con todos sus personajes. Usualmente uno tiene sus preferidos, pero las ocurrencias, los gestos, las miradas y los diálogos de cada uno, son la muestra de unos guionistas detallistas y unos actores talentosos que logran un dinámica que es de admirar.

No hace falta sino ver a su protagonista Amy Poehler, quien hace parte de una generación que demuestra que la comedia no es solo un asunto de hombres.

Siempre que pienso en ella, pienso en una de sus mejores amigas, Tina Fey, a quién admiro profundamente, pues ambas han logrado cambiar y sentar precedentes de la comedia gringa desde uno de los estrados más importantes y tradicionales de Estados Unidos: Saturday Night Live.

 Después de unos seis años en esa máquina de hacer chistes, emprendió su destino como Leslie Knope la trabajadora más comprometida y dedicada, del gobierno de Pawnee.

Pero su interpretación impecable y constante, que oscila entre la ingenuidad y la inteligencia de esta mujer, además de la de los demás actores, verdaderos profesionales en lo que hacen, no ha sido suficiente para tener buenos números con qué competir.

Como en la mayoría de los casos, NBC confía en que tiene buenos productos, especialmente si son tan alabados por la crítica. Algo similar sucede con 30 Rock que se ha sostenido por la secuela de profesionales que admiran este producto, resultado del trabajo de producción Lorne Michaels y Tina Fey, más la participación estelar de Alec Baldwin.

Es hora de que a Parks and Recreation y a sus actores los tengan en cuenta en las premiaciones de las series (si no, ver el sketch realizado en la pasada edición de los Emmy, ideado por Poehler). Muchos críticos hacen la misma solicitud, porque en verdad valen la pena y no están siendo tenidos en cuenta. Estos reconocimientos podrían consolidar mejor el trabajo que vienen realizando, se valore a mayor escala la comedia que proponen y, de pronto, atraiga a la gente que no la está aprovechando.

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