Dando una vuelta en el barrio

Desde que nací, he vivido el el barrio Santa Mónica, de Medellín. Es un barrio bastante desconocido, solo es familiar para quienes viven en él o cerca. Para el resto de la ciudad, pasa desapercibido, porque no hay nada qué hacer, ver, comprar. Es bastante residencial y significa casa para mí.

Su ubicación no es envidiable. Tiene vecinos violentos y no es una prioridad en los programas de gobierno. Es un poco aislada, pero así me gusta.

Y hoy es diferente porque la vi a través de la imagen, del retrato de ella misma en una pantalla.

Santa Monica, Medellin

Santa Monica, Medellin

Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa Monica, Medellin Santa monica, medellin

Ni amistades ni amores eternos

Ni relaciones ni amores eternos

Creo que una de las grandes equivocaciones que aprendemos e intentamos recread desde pequeños, que se reproducen en los medios, en las series, en la cultura en general y que, en verdad, si se piensa es bastante idealista o hasta infantil, es que las amistades o los amores pueden ser eternos.

Entre tanta telenovela mexicana que nos prometió amor eterno entre personas de diferentes clases sociales y las películas de Disney donde el cariño, la amistad y las relaciones terminaban en final feliz a pesar de todos los obstáculos, nuestros cerebros instalaron eso como el ideal a seguir.

Así hemos visto a Paris Hilton conseguir mejores amigos por temporadas, y como ella, nos prometemos ser parte de la vida de alguien durante todo el tiempo que estemos en la tierra. Así o más ambiciosos?

Con el primer noviazgo también nos prometemos el cielo y la tierra, no vemos más allá que la vida con aquella persona. Es más, no hay vida después. Todo es una maravilla, un paraíso, mientras que dura.

No hay nada eterno. No es eterno uno, para que el resto lo sea.

La gente viene y se va. Y esa ha sido mi conclusión más reciente, cuando me tengo que confrontar a esas realidades que nos pasan casi a diario. Con algunas personas es más difícil, pero la vida sigue.

Es verdad que unos se quedan, con mucho esfuerzo. Sin embargo, hay tantos obstáculos y tantos factores para tener en cuenta, que hay que agradecer y valorar esas personas que quedan en tu vida por años.

La vida es ahora, y los amigos y los novios se aprovechan ahora. Deje de prometer cosas eternas, pensar en planes juntos o planear una vida al lado de esas personas especiales. Disfrute el momento y de quien tiene al lado.

No hable tanto y viva, porque las eternidades no son de este mundo.

Los franceses (no) huelen feo

Paris

Desde que llegué a Paris, necesitaba comprobar el estereotipo más grande que se tiene sobre los franceses en el exterior: que huelen feo y no se bañan.

Cuando llegué estaba decidido a responder a la pregunta del millón, que me rondaba la cabeza y la nariz. Entonces en París me encontré con muchos escenarios, muchas personas que dejaban por alto este estereotipo y otros que se sentían ofendidos con tal premisa, por su pulcritud y decencia.

Entonces, la respuesta se divide en dos.

1. Sí huelen feo

Cuando uno va en la línea 13 del Metro, una de las más populares de París, se encuentra con olores del otro mundo. Olores que nunca había sentido en la vida. Olores que evocan lo peor que puede excretar el ser humano.

No hay que mantener estereotipos, pero ciertas razas huelen más que otras, pero ninguna se salva. Los indios van a oler a especies, los negros a frito, los latinos a pachulí y los blancos a “zorra”, y bien blanco es mi compañero de trabajo que apesta, que huele horrible, que provoca bañarlo.

Y es que se bañan? Cuando estuve en un viaje de la universidad me tocó dormir en la misma habitación que uno que sólo se bañaba en las noches. Todo el día pasaba sin un baño y pues en la noche llegaba apestando. No sé si es la mejor opción. Más tarde supe que son muchos los que deciden hacer eso, por tradición o comodidad. No me convence.

Otro ejemplo es entrar a un salón de clase cerrado, lleno de estudiantes que llevan varias horas de clase, se siente una concentración de sudor o de la llamada “chucha” que lo hace a uno salir corriendo o abrir la primer ventana posible.

2. No huelen feo

Tengo suerte de conocer a muchos otros franceses obsesionados con la limpieza, con los buenos olores, con la «propreté». El caso lo encuentro bajo el mismo techo donde vivo, porque mi pareja de baña a diario y tiene una docena de perfumes.

También por eso son conocidos, por los buenos olores, a precios accesibles. Hay mucha gente, en los mismos metros, que se visten bien, que huelen rico, que dejan buena impresión.

Además, algo a su favor, es que muchas veces la culpa de la ciudad.

Hay algo de París, y es que la ciudad misma huele feo. Es común encontrar olores que recuerdan a una combinación de vómito, con orín, con cañería, con alcohol, nada agradable. Una ciudad de tanta historia y tantos siglos de crecimiento, también ha acumulado siglos de olores, que se despliegan en casi todas las esquinas, por todas partes.

Veredicto

Decir que todos los franceses huelen feo es injusto para una gran parte de los franceses (parisinos).

Es un estereotipo difícil de eliminar porque ni la ciudad ni algunos habitantes hacen el esfuerzo. No se puede generalizar y no es verdad, porque como en todo, es muy relativo a la persona.

Solo espero que cuando se confronten a comprobar la verdad sobre este estereotipo les vaya bien con los anfitriones, y no les toque como me tocó el primer año, un compañero de casa, al que le terminamos diciendo el monstruo por sus olores insoportables y la duda de que se bañara.

Una ruleta para la nariz.

Tener hijos para crecer?

Caballitos

Hablaba esta semana con un amigo sobre la importancia del tiempo. De cómo lo utilizamos y que muchas veces pareciera que somos conscientes de su valor y otros días los pasamos sin hacer nada por nuestras vidas. 

Entonces me decía que admira a las personas que tienen hijos por su manera de concebir el tiempo y las prioridades de la vida. Decía que cuando tienes un hijo, en verdad ves el tiempo pasar y debes aprovechar todos los momentos, que para una persona soltera y sin hijos, no es tan fácil cuantificar.

Tal vez porque aunque podemos vernos todos los días en el espejo, no vemos las grandes diferencias en nosotros mismos. Mientras que con un hijo, ves el cambio que sufren todos los días, desde que no hablan, hasta que caminan, comienzan a leer, etc.

Cuando veo a mi sobrino crecer a la velocidad de la luz, tener un asombro por cualquier cosa, preguntar y compartir sus felicidades más genuinas, me siento super orgulloso. No solo porque es mi sobrino, sino porque hace un par de años apenas podía balbucear.

Puede que la vida te enseñe a valorarte más cuando ves la vida de otro pasar por tus ojos. 

Las prioridades cambian porque uno tiene que dejar de ser niño para encargarse de otro niño. Entonces le toca dejar de hacer decisiones adolescentes por ocuparse de la vida de una nueva persona. No quiere decir que haga las mejores decisiones, porque algo es claro y es que en esta vida, todos improvisan a ser padres, pero al menos hay otro esfuerzo por dejar de pensar siempre en uno mismo y tener una perspectiva mucho más grande.

Aunque es una cosa que ni siquiera pienso en este momento, tal vez mi amigo tenga razón y hay que tener hijos para crecer, para alimentarse del crecimiento de otros y valorar el tiempo que invertimos en todo, incluso en ellos mismos.

Ser gay en otro país

Cannes

Hace unos días hablaba con unos amigos sobre el hecho de ser gay en otro país. Y aunque uno creería que las diferencias que se encuentran con el país de origen son muchas, sobre todo si uno se va para una sociedad más “avanzada” y civilizada, la realidad es otra.

En asuntos de  prácticas, hay cosas que cambian, pero al final todo viene a lo mismo. Por ejemplo, la gran diferencia en las aplicaciones, en los sitios y en el día a día, cuando pones frente a frente una ciudad de Latinoamérica y una de Europa, es el rango de edades.

Las rumbas, el mundo underground, las aplicaciones gay y las miradas, eso no cambia. Cambia la fachada y la forma de hacerlo.

Seguro, en otras partes del mundo hay más avances con los derechos, mucha gente que se besa en público, que andan cogidos de la mano, que son expresivos en lugares abiertos. Pero otros que no.

Hay algo que me puso triste sobre la conversación, viendo las cosas en perspectiva y fue el hecho de saber que en verdad estamos en una sociedad bastante conservadora, en general.

Todavía hay tanta discriminación, ignorancia, atrevimiento, chisme, frustración, y como más le quieran llamar, que hacen que los gay sigamos en otra categoría de humanidad y que hace que miles de jóvenes gay se suiciden todos los días, en todas partes del mundo.

Todavía hay historias sobre muertes desde centros comerciales y videos en Youtube sobre el abuso familiar después de contar que se es gay.

Ser gay en otro país puede ser mas fácil, porque no tienes a nadie que conozcas que te pueda juzgar. Te importa menos la mirada ajena de los desconocidos extranjeros que los desconocidos locales.

Pero sigue siendo una prueba contra la ignorancia y lo cerrado de la sociedad donde vivimos, que aunque se proclame tan liberal y avanzada, sigue con estancos mentales que se remontan a épocas oscuras de la sociedad donde algunos se creen superiores.

Más bien viva y deje vivir.

Sexo casual o sexo duradero

IMAG0157

Siempre he sido muy respetuoso con la gente, sus decisiones y su vida. En verdad es tan corto el tiempo que pasamos en esta tierra que qué pereza estar angustiado por las decisiones ajenas. Suficiente hay con lo propio y todo lo que se debe vivir.

Y he visto como el sexo casual es un tema todavía tan tabú para hombres y mujeres. Hay quienes no lo soportan, otros para quien es casi pan de cada día. Y eso está bien, cualquiera sea la posición es respetable. El problema es cuando los unos se meten con los otros, porque los primeros se sienten mejores personas y los segundos, liberados de mente y corazón.

Y muchas veces, como yo, hay gente que piensa que está bien, pero no es algo que pongan en práctica. No sé si es por santurrón o simplemente porque no quiero. Pero cada quién es libre de decidir.

Me puse a pensar en esto, porque un amigo cercano quien siempre se había opuesto al asunto, y siempre había recitado la importancia del sexo en pareja, por fin cayó en las garras del sexo casual. Una liberación personal, porque le permitió salir de su nube de complejos y de sentirse juzgado, para vivir lo que quería vivir en un momento determinado.

Al fin y al cabo es sexo, no es gran cosa si se ve en perspectiva. Al día siguiente, ya hueles a otra cosa y sigues tu vida normal. Todo depende de cada quien y los contextos de cómo se presente el asunto.

Dígale sí a la vida, pero en especial, diga sí a lo que para usted se siente bien. No piense tanto en la demás gente, ellos ni le dan comida, ni le dan la casa.

Viva y deje vivir.

Relaciones opresivas y malos novios

Catacombas

Hay algo que me impresiona en esta vida y es que cuando crecemos, cuando somos adultos, muchas veces seguimos con las mimas putas inseguridades que teníamos a cuando éramos más pequeños. En verdad, uno es el que va decidiendo cuando deja sus bobadas y comienza a crecer y no es la vida la que te impone eso, como creí que pasaría, como arte de magia. 

Pero no siempre se es inteligente, o del todo inteligente. Muchas veces caemos en las malas decisiones, de las que yo digo que no se puede uno arrepentir, que lo llevan a uno a estar con personas que simplemente aumentan y alimentan esas inseguridades. Que no permitan que uno crezca en ese aspecto de tu vida, y más bien te enfrascan en asuntos que a largo plazo de va a hacer mucho más daño.

Ninguna relación es perfecta, pero hay unas más tranquilas que otras. Por muchos factores: las personalidades, el contexto, la edad de las personas y la experiencia con otras relaciones. Es diferente la entrega de una primera relación a los compromisos de una segunda o tercera relación duradera.

Por eso, lo que se debe hacer cuando se tiene un novio, es evaluar, eventualmente, de vez en cuando, qué vivo con esta persona? qué me aporta? cómo me siento con ella? estoy tranquilo o debo ser otra persona para gustarle?

Caemos muchas veces en tantos errores y tantas incoherencias personales por no querer estar solo, pero en serio, estar solo es mejor si la compañía no te aporta. Si solo es un polvo o una salida a cine lo que recibo de la otra persona, eso es bastante intercambiable.

A liberar el mundo de las relaciones opresivas que no nos dejan ser nosotros mismos y de los malos novios que se creen dueños de la vida de uno.